Block de hojas amarillas: El amor es cobrizo: la poesía de Daniel Sada

19 junio, 2007

El amor es cobrizo: la poesía de Daniel Sada

Los que oyen hablar de Daniel Sada (Mexicali, 1953) piensan sólo en el prodigioso narrador mexicano reconocido internacionalmente, un autor que hizo de los desiertos del norte mexicano el hogar itinerante de los personajes y tramas de sus cuentos y novelas. Otros creen que Daniel es un escritor atento a los devaneos de la política nacional, a los ritmos del habla que marca un estilo inmediatamente reconocible. Quienes han atendido su narrativa han reconocido en ella una poesía interna que crea un encabalgamiento preciso y contundente. Pocos, sin embargo, saben que el más prestigioso escritor mexicalense se dio a conocer como poeta en los años setenta y que sólo posteriormente dio el salto a la prosa de ficción.

Hoy, con El amor es cobrizo (Ediciones sin nombre, 2005), Daniel Sada ha regresado a sus orígenes. Una generosa colección poética es la que hoy nos presenta, como una manera de advertirnos que él siempre ha sido un niño ensimismado que fragua sus propios conjuros y sapiencias, que descree de la “lírica servil por melindrosa” y se la pasa atisbando lo antiguo y lo novedoso, las cosas triviales y las ínfulas del mundo, cargando decepciones y agobios como un proscrito que carece de gloria, pero que tiene la virtud de no olvidar las minucias de la vida, los “magros paisajes” caseros:

Entonces, por favor, contempla nada más

lo que te da un instante

Ya vendrán los minutos a insuflar el hastío

Así que mira… y punto

Hay una mecedora… parece muy lejana

y lejana se mueve, o a lo mejor, también,

la mueve el que te dije,

el que estaba en la cama enmedio del oleaje

¿Ya observaste la mesa? Es tenue,

siempre tenue, y por lo mismo impura

Tiene un fondo muy blanco

y un trasfondo a voleo

henchido de hojas cándidas,

esas que morirán murmurando un secreto

¡Lugar común!: ¡y limpio! Vislumbre entelerido

donde tú, donde aquél o donde aquélla…

La ronda de lo umbrío sera tal como fue

Así que barre a fondo

porque vienen los vivos

a hablar sobre los muertos

Barre, barre hasta el fin,

Barre con toda el alma,

Porque tal vez un día

Brillará todo esto

La poesía de Sada es conversación apurada y “música vecinal”, pretexto para espejear el orbe con la avidez de hallar cobijo en las cosas cotidianas, en la barra de las cantinas o en las ceremonias públicas donde “pervive lo emocional” y el deseo se decanta en instantes impredecibles. En todo caso, para Daniel la poesía no es magia ni sueño ni descripción del mundo, sino risueña formalidad, registro intuitivo, queja y disimulo, confesión de parte y sortilegio que transforma el verso en un juguete sorpresivo, en un mecanismo que brinca de un tema a otro sin querer queriendo. Suma de perplejidades que viven encerradas en el garabato de su escritura:

Pálpitos

Palabras

Burbujas

Reclaques

Esas quintaesencias cual sorteo

de argucias: zotes quisicosas,

sus lados correosos; prendas

y vocablos, febles aguatintas,

lágrimas que buscan

honduras coloras,

En rigor: placer

Leer El amor es cobrizo es acompañar a Daniel Sada por el “ritual armónico”, tumultuoso, de las palabras que no aceptan la sumisión canónica sino que rompen con las buenas maneras de la poesía nacional. En estos poemas hay el deseo de sacudirse las pulgas vejestorias y asumir, a sabiendas, la “luz que juguetea”, el vestirse de Diablo para burlarse de la seriedad poética y la elegancia barroca. Una esgrima verbal que pide, con sonrisa socarrona de por medio, un exabrupto, un sacudimiento. Lo que sea pero algo que cambie nuestra perspectiva de lo que es el arte, de lo que es la literatura:

Todo se ladea

y si no ladéenlo.

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2 Comentarios:

Blogger RosaMaría dice...

Una crónica interesante para un poeta que no conozco pero que me llega con sus palabras breves. Gracias, un abrazo.

abril 13, 2010 12:43 p. m.  
Blogger Pryncessa dice...

Felicitades por estas lineas ... un abrazo fuerte ... besos.

diciembre 09, 2010 3:51 a. m.  

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